Graduación de Segundo de Bachillerato. Promoción 2025-2026
Graduación de Segundo de Bachillerato. Promoción 2025-2026
"El amor de una madre es incondicional. Personalmente comparo a la Escuela Waldorf con el amor de una madre, porque queréis a los alumnos sin ninguna condición, sean como sean. Si se caen, les ayudáis a levantarse con más fuerza. Los guiáis en sus momentos más difíciles y les enseñáis a ser ellos mismos.
Mi hijo, cuando era pequeño, me dijo un día: "Mamá, en la Escuela Waldorf los profesores quieren mucho a los niños”. Aquellas palabras lo decían todo. Porque un niño que se siente querido puede dar lo mejor de sí mismo. Gracias por todo lo que hicisteis por mi hijo. Siempre os llevaremos en el corazón"
Con estas emocionantes palabras, Susana, madre de David Páez, quiso despedirse de la escuela.
Mientras las leía, sentí que expresaban todo aquello que hemos intentado vivir durante todos estos años. Educar es mucho más que transmitir conocimientos. Es acompañar, sostener, confiar, ayudar a descubrir las propias capacidades y permanecer al lado de cada alumno tanto en los momentos de alegría como en los de dificultad. Es creer en ellos antes incluso de que ellos mismos descubran todo lo que son capaces de llegar a ser.
Durante la etapa de Bachillerato nos acompañó un poema muy signficativo que hoy hoy resuenan con una fuerza especial al llegar el momento de la despedida:
"¿Quién soy yo?", me pregunté y de mi mente brotaron miles de respuestas…
No buscábamos una única respuesta, sino despertar una búsqueda personal. Porque quizá educar no consista tanto en ofrecer respuestas como en ayudar a formular las preguntas que acompañarán toda la vida.
Nuestra aventura comenzó hace seis años, cuando un pequeño grupo inició su camino en Clase 7. Con el tiempo fueron incorporándose nuevos compañeros, enriqueciendo el grupo con distintas sensibilidades y talentos. Poco a poco, aquella clase se convirtió en una verdadera comunidad donde cada uno encontró su lugar y comprendió que las diferencias, cuando existe respeto, enriquecen profundamente la convivencia.
He tenido el privilegio de acompañaros durante todo este recorrido. Os he visto crecer, superar inseguridades, descubrir capacidades, confiar unos en otros y comprobar que los logros más importantes nunca se alcanzan en solitario.
Los dos cursos de Bachillerato fueron especialmente intensos. Aumentó la exigencia académica y cada uno comenzó a dibujar su propio futuro. Algunos os preparasteis para la PAU; otros encontrasteis vuestro camino en la Formación Profesional o en nuevos proyectos personales. Como tutora, mi mayor deseo ha sido acompañaros respetando el ritmo, las capacidades y las aspiraciones de cada uno, procurando que ninguno perdiera la confianza en sí mismo.
Pero si algo caracteriza a la pedagogía Waldorf es que el aprendizaje nunca se limita a los conocimientos. El desarrollo intelectual camina siempre unido al crecimiento artístico, social y humano. Este curso el arte volvió a ocupar un lugar esencial. En el Mercadillo de Navidad representasteis Parcival, una obra que nos invitó a reflexionar sobre la búsqueda interior, el valor, la compasión y el servicio. Meses después llevasteis al escenario Bodas de sangre, de Federico García Lorca, afrontando con enorme sensibilidad una de las grandes obras del teatro universal.
Detrás de ambas representaciones hubo mucho más que ensayos: hubo esfuerzo, responsabilidad y trabajo compartido. Sobre el escenario no solo interpretasteis personajes; aprendisteis a escucharos, a confiar unos en otros y a poner vuestro talento al servicio del conjunto.
Ese ha sido, quizá, uno de los aprendizajes más valiosos. Los resultados académicos son importantes, pero existen logros que nunca aparecerán en un boletín de notas: la empatía, la colaboración, la perseverancia, la responsabilidad, la sensibilidad artística, el pensamiento crítico y la alegría de construir juntos. Esas serán las cualidades que os acompañarán siempre.
Hoy contemplo esta promoción con un profundo sentimiento de orgullo y gratitud. Me alegra ver los excelentes resultados obtenidos por quienes os presentasteis a la PAU, pero me emociona igualmente comprobar que cada uno ha encontrado el camino que mejor responde a sus inquietudes. Porque el verdadero éxito consiste en descubrir quién eres y afrontar la vida con responsabilidad, libertad y entusiasmo.
Quiero expresar también mi más sincero agradecimiento a las familias. Gracias por vuestra confianza, por haber depositado en nosotros lo más valioso que tenéis y por caminar siempre junto a la escuela. La educación solo alcanza todo su sentido cuando familia y escuela avanzan unidas.
Mi gratitud se extiende igualmente a todos mis compañeros del equipo docente. Gracias por vuestra entrega, vuestro compromiso y vuestra manera de educar, despertando capacidades, cultivando la sensibilidad y ayudando a cada alumno a descubrir la mejor versión de sí mismo.
Y a vosotros, queridos alumnos y alumnas, solo puedo deciros gracias. Gracias por haberme permitido acompañaros durante estos seis años. Gracias por vuestra alegría, vuestro esfuerzo, vuestra autenticidad y también por todo lo que me habéis enseñado. Hemos compartido viajes, proyectos, representaciones teatrales, risas, incertidumbres y aprendizajes que permanecerán para siempre en nuestra memoria.
Ahora os corresponde responder por vosotros mismos aquella pregunta que tantas veces nos acompañó este curso: "¿Quién soy yo?" Las respuestas ya no surgirán solo en el aula, sino en cada decisión, en cada encuentro y en cada camino que emprendáis. Estoy convencida de que encontrareis la respuesta.
Ha sido un auténtico privilegio caminar a vuestro lado.
¡Enhorabuena, promoción 2025-2026!
Siempre formaréis parte de esta escuela y de nuestro corazón